Los expertos en pastoralismo atribuyen características comunes a los sistemas extensivos mediterráneos tan íntimamente ligados a la raza Retinta:
La vegetación que alimenta a los adultos es natural o seminatural, dándose una dependencia en piensos limitada a las épocas más duras del año. Existe un bajo aporte de insumos externos para incrementar la producción vegetal, como fertilizantes y agua, siendo también reducida la utilización de productos zoosanitarios.
La cría de los becerros se realiza con lactancia materna hasta el momento del destete.
El manejo y las instalaciones son escasos, limitándose habitualmente al cercado de las fincas y la construcción de corrales y mangas de manejo donde herrar, destetar y embarcar los animales.
La carga ganadera es muy baja en comparación con los sistemas intensivos.
Estas prácticas ganaderas son características del manejo del ganado retinto, siendo del todo compatibles con la conservación y el aprovechamiento sostenible de la dehesa mediterránea.
La dehesa mediterránea, hábitat natural de la Retinta y de especies tan emblemáticas de la naturaleza ibérica como el águila imperial (Aquila adalberti), el buitre negro (Aegypius monachus) o la cigüeña negra (Ciconia nigra) es, a grandes rasgos, una inmensa red dispersa de encinas (Quercus ballota), alcornoques (Quercus suber) y otras quercíneas bajo la que crece el interminable pastizal que cubre gran parte del suroeste peninsular. En la dehesa coexisten por tanto distintas etapas de sucesión, permitiendo la existencia de un pasto natural y de un arbolado disperso formado por especies longevas que proporcionan fruto y refugio a multitud de animales. La ausencia de transformaciones agresivas por parte del hombre facilita una alta biodiversidad y la supervivencia de viejas pautas migratorias como las que llevan todos los inviernos a miles de grullas (Grus grus) o palomas torcaces (Columba palumbus) a visitar nuestras dehesas en busca de cobijo y alimento.
Estos paisajes, únicos en el mundo, son el resultado de antiguas prácticas silvopastorales en las que las especies domésticas habituales en la dehesa –cerdos, ovejas, vacas, cabras e incluso caballos- han jugado un papel determinante como modeladores de la vegetación.
Los bovinos, y en particular las Retintas, son esenciales en las dehesas, controlando y modificando el crecimiento del matorral leñoso y el desarrollo de los pastos más altos y jugosos despreciados por las ovejas y apetecidos por las vacas. El pastoreo es tan importante para el mantenimiento de este ecosistema que su supresión provoca una disminución inmediata de la biodiversidad: la cantidad de especies herbáceas, que en algunos pastizales mediterráneos alcanza la cifra de 180 en tan sólo 100 m2, disminuye drásticamente junto con todos los artrópodos que dependen de las distintas plantas, afectando en fin a toda la cadena trófica.
(c) Asociación Nacional de Criadores de Ganado Vacuno Selecto de Raza Retinta 2009 Contacte con nosotros